China frente a las pretensiones de Trump, por Víctor Álvarez R. Víctor Álvarez R. octubre 30, 2026 El Estado venezolano es el dueño de los yacimientos, pero no cuenta con los recursos financieros, la tecnología y el capital humano para aumentar la producción. En un mitin de campaña electoral, Donald Trump volvió a decir que Venezuela podría convertirse en el estado número 51 de EEUU y que –en vez de elegir a un presidente– podrían elegir a un gobernador. La insolencia anexionista del mandatario estadounidense genera cada vez más indignación y rechazo entre los sectores del país que son sensibles al respeto de la soberanía de Venezuela. En estos tiempos en los que Trump no esconde sus pretensiones expansionistas, el contrapeso geopolítico de otras potencias es necesario para evitar que el país que posee las reservas de petróleo más grandes del mundo sea engullido por la voracidad energética de la principal potencia económica y militar del planeta. La producción de petróleo en EEUU gira en torno a 13 millones de barriles por día. A ese ritmo, sus reservas durarían menos de 10 años. Si EEUU consume diariamente casi el 20 % de la demanda global de petróleo y Venezuela tiene casi el 20 % de la reserva mundial, esto explica el afán anexionista de EEUU sobre Venezuela. Para defender la soberanía nacional se necesita crear un contrapeso a través de la diversificación de las relaciones diplomáticas y comerciales internacionales. Esto pasa por repensar y reinventar la relación con China, que se proyecta como la principal potencia económica del mundo. En una intervención en la Asamblea Nacional, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, defendió el derecho soberano de Venezuela a mantener lazos con cualquier país del mundo y argumentó que Venezuela es un Estado soberano, con plenas facultades para establecer e intensificar vínculos diplomáticos, económicos y consulares con socios como China, Rusia, Cuba e Irán. Desde el año 2005, cobró fuerza la cooperación con China mediante
Fuente: Tal Cual — Ver nota original