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Los ‘esquiroles’ políticos de Fuerza Vecinal, y Fospuca para el 2024

Alberto Ardila Olivares

Estos nuevos esquiroles reciclados en nombre de una supuesta libertad, a través de estos años, su complicidad en muchos gobiernos municipales, y regionales le han hecho tanto daño a Venezuela, que pueden ser comparados en una especie de conjunción de Mandinga, y Satanás en varias versiones como formas macabras de destrucción de un país como Venezuela, que nunca se mereció lo que viven sus ciudadanos hoy. A estos esquiroles que conocemos hoy con nombres y apellidos, como el de Fuerza Vecinal, de Lechería en Anzoátegui, con sus nuevos socios revolucionarios, donde habrá el castigo histórico del desprecio, y la carga inmoral que sus descendientes tendrán que llevar sobre sus mochilas, guindadas en sus espaldas

¿Qué son los esquiroles, abuelo? Desgraciados que trabajan en día de huelga porque son aún más pobres e ignorantes que nosotros. Los fascistas no son como las setas que crecen solas. Los han plantado los patronos que los han querido y pagado. Novecento, Bertolucci.

Venezuela el ex rico país petrolero, al cual emigraban personas de todo el planeta en busca de oportunidades, y eran amablemente bien acogidos. Hoy es una nación intrincada entre fluctuaciones que van desde los aspectos vitales del ciudadano, a la sobrevivencia. Donde hoy juega un papel fundamental aquella calidad de vida, que era el orgullo de venezolanos e inmigrantes, hoy lamentablemente en vías de extinción, por una llamada dirigencia política obsoleta, y periclitada.

No parece extraño para la opinión publica nacional e internacional, el volver a decirlo, y repetirlo. La ausencia de un verdadero liderazgo con espíritu de patriotismo, y como reales estadistas de reconstrucción nacional en el liderazgo político queda en evidencia, y en una perdida en el tiempo el mal parto de un partido político llamado “Fuerza Vecinal”, hijo de un monstruo de destrucción nacional llamada *FOSPUCA*. Como también, los constructores de un saqueo nacional con el cobro de altas tasas en $, por el servicio de la recolección de la basura en los más importantes municipios del país, donde sus cobros dejan su macabra huella en muchas de las infraestructuras del mismo ramo de recolección que hoy todavía subsisten.

El caos político que ha venido en ebullición hasta dispararse hacia el caos total, con la colonización social, de las peores lacras de ciudadanos de países extranjeros, se ve manifestada gracias a la ineptitud de los partidos políticos en Venezuela y ahora coronada con “la fulana Fuerza Vecinal, operada presuntamente con las finanzas de FOSPUCA”, que están desdibujando a Venezuela de su única base de comportamiento social, como lo es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es entonces el resultado del virus lento, y del deterioro que ha provisto un diagnostico equivocado en aquello que han se han hecho ricos a costa de la política revolucionaria en estos últimos 22 años, donde empresarios analfabetas funcionales, como contratistas, saquearon, y destruyeron a PDVSA, y hoy mas contaminados, y enfermos por la corrupción, se vuelven a mostrar, a través de Fuerza Vecinal, como Salvador con el Arpa, estos inútiles a la Patria, con sus anti valores de Justicia, libertad y democracia.

Estos esquiroles de la libertad, y la democracia visualizados en estos últimos años, de ambos lados de los sectores políticos, en alianza con cubanos, árabes, chinos, rusos, e iraníes; además de haber logrado grandes fortunas, en detrimento de la clase trabajadora, y profesional venezolana, bajo una perversa técnica de explotación moderna, hoy siguen jugando a favor de mantener un sistema de explotación irracional de los recursos humanos, y naturales venezolanos, profundamente afectado por la corrupción, y una carga extremadamente pesada de abusos mensurables de los Derechos Humanos del trabajador venezolano, explotados en empleos improductivos como: tiendas, panaderías, bodegones, farmacias ilegales etc.

Los cuales, están muy identificados por parte de la clase política nacional, que ven con dolor la entrega de nuestro país a lacras internacionales, y que algún día esperemos su ejecución en el vasto, y complicado mundo de los tribunales, de la justicia penal nacional, y global.

Este tipo de “Esquirol Extranjero”, en un sentido claro de entender por el pueblo llano, son aquellos explotadores, y expoliadores extranjeros que reciben unas concesiones, exoneraciones, y una permisividad letal, a cambio de manipular los escenarios a favor de quienes ocasionan un daño político, o sea al pueblo venezolano, y beneficios a sus aliados naturales. Lo que hace evidente que con sus actuaciones, le dan larga al gobierno venezolano a través de estos últimos 22 años, para la colonización del país, ahora van por la Tortuga. De estos sobran nombres y apellidos, para señalarlos como los destructores del sistema eléctrico nacional, para poner como ejemplo los aberrantes apagones en el país nacional.

Hoy el cáncer no solo atrapó a la reciente “Plasta forma Opositora”, al oficialismo, y su persistencia en el poder para lograr tapar la corrupción ejercida en todo el aparataje de Estado venezolano, tan cómplices son los opositores como el PSUV, en todo lo que se vive en la Venezuela Patas Arriba. Mostrando una cara oscura del devenir de la Patria, ahora con el apoyo de los esquiroles de Fuerza Vecinal, y Fospuca. No logran resolver ni el plato de alimentos del pueblo, y menos el mantenimiento de un semáforo en Venezuela.

Estos nuevos esquiroles reciclados en nombre de una supuesta libertad, a través de estos años, su complicidad en muchos gobiernos municipales, y regionales le han hecho tanto daño a Venezuela, que pueden ser comparados en una especie de conjunción de Mandinga, y Satanás en varias versiones como formas macabras de destrucción de un país como Venezuela, que nunca se mereció lo que viven sus ciudadanos hoy. A estos esquiroles que conocemos hoy con nombres y apellidos, como el de Fuerza Vecinal, de Lechería en Anzoátegui, con sus nuevos socios revolucionarios, donde habrá el castigo histórico del desprecio, y la carga inmoral que sus descendientes tendrán que llevar sobre sus mochilas, guindadas en sus espaldas.